El diseño curricular de la institución —respetando su perfil agrotécnico— incluye una asignatura denominada Prácticas Profesionalizantes, que, como su nombre lo indica, requiere un espacio físico para realizar diversos procedimientos. Dicho espacio es la Sala de Industrias.
En la Sala de Industrias, los alumnos de quinto y sexto año, junto a los profesores Ivana Sánchez, Mariana Coveperthwaite y Emanuel Blanco —quien es también el jefe de Enseñanza Práctica—, y bajo la dirección de la responsable de la misma, Flavia Rizzi, y su auxiliar, Claudia Peñaloza, elaboran distintos productos teniendo en cuenta la disposición de la materia prima según la época del año y las propuestas de los docentes.
A lo largo del ciclo e incluso en días de vacaciones, los estudiantes producen mermelada de alcayota, ciruela, damasco, durazno blanco y amarillo, higos, membrillo, pera y tomate; dulce de batata, higos y quinotos en almíbar y néctar de ciruela y damasco. Además, preparan tomate triturado y salsa lista, aceitunas en salmuera, berenjenas en escabeche y pepinos en vinagre. A excepción de algunas frutas y hortalizas, gran parte de la materia prima proviene de la finca experimental de la escuela, lo que significa que es cultivada, cuidada y cosechada por nuestros jóvenes.
Como todo proceso productivo, este también incluye la etapa de “Comercialización”: todos los productos elaborados por la EA están disponibles en el Punto de Venta ubicado en el edificio principal de la escuela. Hasta allí, pueden acercarse a adquirir estas exquisiteces, preparadas con mucha dedicación y profesionalismo, ya que los alumnos poseen el carnet de Manipulación de Alimentos otorgado por la Municipalidad de General Alvear.
Cada frasco que se abre cuenta una historia: la de manos jóvenes que aprenden, experimentan y crean. Cada compra no solo acerca a la comunidad a estos sabores, sino que también impulsa la continuidad de un proyecto educativo que combina conocimiento, trabajo y respeto por la naturaleza.